Shenmue y Shenmue II [Análisis Retro]

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Ya han pasado 16 años desde que pudimos disfrutar por primera vez de Shenmue, ese juego que como le podría pasar a un pintor, se le ha valorado mucho más desde su muerte que cuando se le podía encontrar en las tiendas.

Las ventas del título no fueron muy buenas, y teniendo en cuenta el alto coste que supuso su desarrollo, lo llevaron a su fin tras las dos primeras entregas, cuando se suponía que debían ser tres en total. En parte también debido a las pocas ventas que consiguió la propia plataforma en la que salió: Dreamcast.

En un principio, la saga iba a estrenarse en Saturn, pero debido a la dificultad para conseguir lo que Yu Suzuki y su equipo tenían en mente, además de que tampoco fue una consola que vendió demasiado, hicieron que se centrasen en prepararlo para que fuese un lanzamiento de la siguiente consola de Sega.

Shenmue supuso un salto enorme en el mundo de los videojuegos, con un aspecto técnico nunca visto hasta el momento. Ponían a nuestra disposición unos escenarios perfectamente recreados para su época con una enorme cantidad de personajes diferentes, y ninguno repetido ni en físico ni en voces. Podías seguir a cualquier persona que te encontrases y descubrías que no andaba sin rumbo fijo como incluso hoy día pueda ocurrir, llegando, por ejemplo, a ver como salían de sus casas y se dirigían a su lugar de trabajo, levantaban la persiana, entraban, encendían las luces y ya podías entrar a comprar.

Nosotros podíamos hacer multitud de tareas, desde estar en casa jugando a una Saturn, hasta alimentar a nuestro gato o ir a trabajar, con sus horarios bien establecidos, logrando que todo el conjunto fuese de un realismo nunca visto hasta la fecha.

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El protagonista de este épica historia es Ryo Hazuki, un chico que ve como su padre muere ante sus ojos a manos de uno de los enemigos más recordados de la historia de los videojuegos: Lan Di. Dicho enemigo mantiene el equilibrio perfecto a lo largo de ambos juegos para que le odiemos y temamos al mismo tiempo, apareciendo únicamente en unos momentos muy puntuales del juego, y siempre de forma espectacular.

Por lo tanto, el hilo principal de la saga Shenmue se mueve en torno a la venganza, con Ryo necesitando saber quién es ese tal Lan Di y dar con él para poder vengar la muerte de su padre. Por desgracia, como ya sabemos, hasta ahora no hemos podido asistir a ese encuentro ni saber cómo acaba todo, pero estamos seguros de que será algo inolvidable para cualquier jugón, y podremos comprobarlo gracias al anuncio del E3 del 2015 de que finalmente se haría la tercera entrega.

Al comienzo dije que se había pensado como una trilogía, pero hay que aclarar que lo que Yu Suzuki tenía en mente abarcaba tanto que en total lo había dividido en 16 capítulos que finalmente rebajó a 11. En el primer juego presenciamos el más largo de todos, que es el primero de ellos, mientras que en el segundo disfrutamos de los capítulos desde el tercero hasta el quinto incluido.

Os estaréis preguntando que hay falta entonces el segundo capítulo. Lo que ocurrió con él fue que desapareció, quizás debido a que realmente no aportaba nada relevante al argumento, y en una historia ya de por si tan larga, vieron más factible eliminarla de la ecuación. Este segundo capítulo relataba los sucesos ocurridos en el viaje en barco que separa el primer y segundo juego.

Eso nos deja con otros seis capítulos todavía que serían los que veríamos en Shenmue III, aunque Yu Suzuki ha comentado que necesitaría llegar hasta Shenmue V para que todo fuese como quiere que sea. El que finalmente sea así o no está por ver, aunque si por mí fuese, lo dejaría todo terminado en Shenmue III si es posible hacerlo en condiciones, no vaya a ocurrirnos otra vez lo mismo que ya nos pasó en el pasado.

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En ambos juegos la forma de avanzar consistía en charlas con decenas de personajes y en muchos momentos de investigación para descubrir el paradero de Lan Di y otros misterios relacionados con él. También había momentos de acción que se dividían en combates directos que se efectuaban de una forma similar a cualquier juego de lucha y en combates que se resolvían mediante QTE, un método muy usado actualmente pero que en aquella época pocos juegos habían implementado, y quizás Shenmue, sin ser el primero de ellos, sí que fue el que los popularizó.

También había otros momentos muy espectaculares, como persecuciones, en los que también se producían QTE, dejándonos un buen número de momentos que hicieron aún más grande a ambos juegos. Decir que todos los momentos vividos estaban perfectamente medidos para que no nos pasasemos todo el rato con repetición de situaciones y hubiese tantos combates como para que nos llegasen a aburrir, logrando que cada uno de ellos fuese espectacular.

Si hay algo malo que achacarle a la saga, es que en el primer juego a veces tuviésemos que quedar a una determinada hora con alguien pero luego pase poco y tengamos que volver a esperar un cierto tiempo para nuestra siguiente actuación. Por suerte, podíamos entretenernos con muchas cosas, pero es cierto que quizás cuando ya habíamos avanzado bastante, se hacía pesado que ocurriese esto. Por ello, en Shenmue II se dio la opción de avanzar hasta la hora acordada si no se tenía nada más que hacer entre un evento y otro.

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No puedo olvidar tampoco mencionar la fabulosa banda sonora de ambos juegos. Hasta la más insignificante melodía de Shenmue es una obra de arte. En todo momento seremos testigos auditivos de las mejores piezas que jamás se hayan podido crear para un videojuego, encajando todas ellas a la más absoluta perfección para cada momento. También hay temas cantados, como ese precioso tema que nos acompaña en nuestro viaje de vuelta en moto junto a Nozomi, o la preciosa canción de Shenhua. Espero que en la tercera entrega, además de los nuevos temas, podamos disfrutar también de las antiguas.

No sé cuántas veces habré acabado ya ambos juegos, pero son tantas que estoy en ese punto en el que varios de los diálogos me los sé al dedillo. Y algo me dice que con la anunciada tercera entrega (y quién sabe si alguna más), volveré a jugar y rejugar sin parar. Puede que Shenmue III no sea el juego más potente del mercado como pasó con los anteriores, o que incluso no logré alejarse a los mismos niveles que ellos del resto de títulos con lo que competirá, pero si únicamente logran que el argumento esté a la altura, no necesito nada más.

Es una suerte que la leyenda de Shenmue haya crecido tanto en los últimos años, ya que hoy día no solo los que pudimos jugarlo en su momento esperamos la continuación, sino que ahora somos muchos más los que se han subido al carro, lo que con un poco de suerte hará que en esta ocasión las ventas sean altas, más cuando saldrá en PlayStation 4, una plataforma que tiene ya colocadas 40 millones de unidades en todo el globo, y eso sumará a más gente que le querrá dar una oportunidad.

 

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