Wild Arms 3 [Análisis]

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Entre los mejores juegos del género JRPG de la primera PlayStation se encuentra indudablemente Wild Arms, un título hecho en 2D (salvo los combates) que gracias al buen gusto del público japonés, se hizo posible que se convirtiese en saga, ya que de ser por el resto del mundo, se habría quedado únicamente en el primero.

De hecho, Wild Arms 2 nunca llegó a nuestras tierras y con razón, pero con esta tercera entrega de la que vengo a hablar hoy, quisieron darnos una nueva oportunidad y sí que llegó. Pero si le hago ahora un análisis se debe a que está disponible en formato digital para disfrutarlo en PlayStation 4, y tras haberlo acabado, he querido compartir con todos mis impresiones sobre él.

En Wild Arms 3 recorreremos al planeta de Filgaia, donde todo es un terreno desértico, por lo que se ha usado un estilo como de película del oeste, lo cual puede verse no solo en el diseño de las ciudades sino también en el de los propios personajes, los cuales usan siempre como armas de fuego, nada de espadas o varas mágicas como pueda ser habitual en el género. Aunque la magia estará presente e incluso habrá invocaciones.

Por este mundo nos podremos mover en un principio a pie, pero conforme avance la historia podremos usar caballos (otro toque más para ambientarlo en el oeste), trenes, o en una máquina que puede surcar las peligrosas arenas que funcionan a modo de mar, pero al ser un planeta seco, es lo que tendremos. Y bueno, algo más que es mejor no decir para no desvelar más de la cuenta.

Habrá un total de cuatro personajes controlables, los cuales se conocerán en la propia introducción del juego, momento en el que realizaremos pequeñas misiones con cada uno de ellos en las que se nos cuenta cómo llegaron a ese punto en el que se conocen. Esto nos llevará solo unas pocas horas iniciales, para luego ya pasar a tener al grupo al completo durante el resto de juego, pudiendo elegir con tan solo pulsar un botón a quién queremos controlar, mientras que en los combates todo funcionará de la forma habitual en los JRPG de la época de PS2, que es donde salió. Es decir, en dichos combates los controlaremos por turnos y tendremos que elegir si queremos atacar, defendernos, usar ataques especiales, algún objeto o invocación.

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Conoceremos a otros personajes que a veces nos ayudarán, pero en combate siempre controlaremos a los mismos desde el inicio del juego.

En un principio, los cuatro permanecerán unidos cada uno de ellos por sus propias razones de menor o mayor importancia, pero poco a poco irán descubriendo algo mucho más importante que no les afecta solo a ellos, sino a todo el destino de Filgaia, descubriendo por qué es un mundo árido y teniendo que evitar su fatal y cercano destino.

Comienza de forma magistral, ya con un opening que va cambiando conforme avanzas en el juego y que siempre querrás dejar entero antes de empezar cada partida para ver dichos cambios y disfrutar de su fabuloso tema cantado en inglés. Esa idea de que estén todos juntos ya desde el inicio y nos hagan luego ver cómo llegaron todos a ese mismo punto en el que se encontraron es muy original y llamativo, pero bien es cierto que los motivos iniciales por los que permanecen juntos me han parecido demasiado forzados. Más adelante no les queda más remedio que seguir unidos por otras razones, pero como digo, las iniciales no están muy trabajadas.

Dejando eso a un lado, el resto de la aventura está bien llevada, con momentos mejores y peores, pero que siempre consiguen que quieras saber más. Y gracias a unas mazmorras perfectamente realizadas, en ningún momento se hace nada pesado el juego. Dichas mazmorras tienen la duración justa, nada de pasarte horas y horas dentro de ellas repitiendo situaciones de mala manera, y ofreciendo puzles que varían en todo momento y divierten, haciendote pensar la forma más lógica de resolverlos, teniendo también una curva de dificultad perfectamente medida para que poco a poco aprendas los métodos a seguir y te hagan pensar pero sin necesidad de dejarte atascado sin remedio en alguna parte.

La dificultad en los combates también ha sido bien medida para que los jefes finales no sean simplemente darle a atacar hasta que caigan, pues tendremos que medir bien nuestras acciones según las habilidades de nuestros personajes para que todo llegue a buen puerto. No es que sean combates demasiado complicados, pues de hecho nunca os será necesario parar a subir de niveles salvo quizás para los jefes finales del juego, pero tampoco os lo pondrán tan fáciles como para que os aburráis con ellos.

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Si sois fans de los JRPG con combates por turnos, Wild Arms 3 cumple con el método a la perfección, resultando muy divertidos y estratégicos.

El aspecto gráfico es el que cabría esperar de un título que viene de PlayStation 2, así que nadie va a criticar este aspecto a estas alturas. Eso sí, lo que podemos criticar con razón es el hecho de que no hayan quitado las bandas negras laterales, ya que no estamos ante un título con escenarios pre-renderizados que requerirían su creación desde cero, sino que todo es en 3D y podrían haberlo hecho perfectamente. No estoy diciendo que sea más o menos fácil lograrlo, pero se puede, y estamos hablando de un producto por el que pagamos y merecemos algo más que simplemente añadirle trofeos, ya que por todo lo demás, el juego es calcado al original, y el detalle de las bandas habría sido todo un acierto.

Y no es el único error que encontraremos en Wild Arms 3. Existe un bug que provoca que algunos ataques en los combates, ya sean por nuestra o la de los enemigos, hagan que el juego se cuelgue, perdiendo con ello todo nuestro avance desde el último punto de guardado. Y con deciros que existe una zona opcional pero imprescindible para el trofeo de Platino que consiste en una torre en la que no podremos guardar hasta acabarla, y que mínimo os puede llevar unas tres horas, las posibilidades de que ocurra son muy altas y pueden arruinarlo todo. En mi caso, en todo el juego, me ha ocurrido en unas cinco ocasiones, que pueden parecer pocas, pero según dónde te pille, hace mucha pupita.

Aquí lo dejo, habiendo expuesto tanto lo bueno como lo malo de Wild Arms 3, y añadiendo por último que el tiempo que permaneceréis pegados a la pantalla con él serán muchas, entre 30 y 50 horas dependiendo de si vais únicamente a disfrutar de la historia o sois de los que lo queréis todo. Si os gusta el género, os defendéis con el inglés y sabéis perdonar esos fallos que he comentado, haceros con él ya sea ahora o en alguna de las jugosas ofertas que salen de vez en cuando, como yo, que me hice con él por menos de 10 euros.

2 respuestas a “Wild Arms 3 [Análisis]

  1. FRANCISCO ARIZA PADILLA 10 septiembre, 2016 / 08:13

    Yo estoy jugando al Wild Arms3, fui un gran fan en su momento de Wild Arms 1 en PS1 el cuál me pasé y conseguí creo recordar todos los logros del juego, y la verdad está muy bien el juego.

    Aunque el nivel de dificultad del juego me parece bastante alto.
    Hay hasta enemigos random que te encuentras en mazmorras que sufres la de Dios para derrotarlos y aún con nivel 25…

    Y algunos jefes de vez en cuando tela, se te mueren varios, los revives, continuamente curándolos cuando en el juego apenas hay maneras de hacerlo,…

    No sé, he jugado a bastantes juegos de este género (bastantes Final Fantasy entre ellos) y es de largo el más difícil que he visto a nivel general (hasta los bichos random de las mazmorras aún estando tus personajes en niveles altos te lo hacen pasar muy mal).

    Juego bastante interesante, pero creo que o tenían que haber bajado algo la dificultad de los combates O que el curar a tus personajes fuese bastante más sencillo, como ocurre en otros juegos del mismo estilo.

    Un saludo

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    • kuroudo_Sp 10 septiembre, 2016 / 14:57

      A mí también me pasaba eso, pero solo al principio, luego se fue equilibrando bastante y conseguiía eliminar en cosa de un turno o dos a los enemigos aleatorios. Eso sí, de vez en cuando aparece algún tipo de enemigo con el que la fuerza bruta de poco sirve y hay que encontrar su punto débil o te puedes pasar un buen rato sudando para salir airoso.

      Sobre lo de curar y revivir, el problema está en que en Wild Arms 3 no existe la posibilidad de comprar en tiendas objetos de curación, y si no sabes de la existencia del Jardín Secreto, el juego se puede hacer bastante cuesta arriba. En cuanto se es posible, hay que ir a dicho jardín y empezar a plantar los objetos de curación y resurrección (y otros importantes como Mini Carrot y/o Full Carrot). Yo es lo que hice y pasadas las horas ya tenía 99 unidades de cada tipo, por lo que dejó de ser un problema, sobre todo si los usas mediante el conjuro que te permite lanzar el objeto a todo el grupo a la vez (y cuyo nombre no consigo recordar ahora mismo).

      Yo el JRPG del estilo más complicado que me he encontrado hasta el día de hoy es sin duda Resonance of Fate, toda una pesadilla en la que pasarás más de la mitad del juego entrenando y aún así sudarás tinta para seguir avanzando.

      Un saludo y gracias por pasarte y comentar.

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